domingo, 16 de diciembre de 2007

CEMENTERIO KOSOVAR


Hoy, que vuelve a estar en nuestras mentes el Kosovo, traigo a esta página este lugar de Gijón que yo bauticé, ante la primera impresión al verlo, por esas ciertas relaciones mentales que a veces hace uno, como Cementerio kosovar.

Bloques de frío mármol que, a modo de tumbas, se hunden en la tierra; y que, cual platos para una comida de ultratumba, están decorados por piezas apiladas que parecen esperar a ser recogidas en cualquier momento.

En realidad, se llama Cantu de los dies fuxíos, y es obra de Adolfo Manzano, escultor que también se define como nacionalista, y que, a mi modo de entender, a priori, no es algo muy positivo.

De todas maneras es un lugar encantador, en pleno paseo, pero a la vez separado lo suficiente (unos metros) para oir sólo el mar y tener la sensación de estar en un sitio solitario y mágico.

(Si te sientas la magia sólo dura hasta que te queda el culo helao).

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